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viernes, 20 de marzo de 2015

Sesión: Fairmont Mayakoba‎

Entrar a este hotel es simplemente toda una experiencia. Creo que sería el slogan perfecto y el ideal que todo hotel de la Riviera Maya quisiera tener, brindarte una experiencia única, tan única que quisieras volver una y otra vez. Desafortunadamente la mayoría de los hoteles de la Riviera Maya no transmiten esa  energía, me atrevería a decir que casi ninguno. En términos generales son hoteles con atmósferas frías, con personal poco amable (sobre todo en recepción) que seguramente no gusta de su trabajo, poco amables con los proveedores (cualquier que sea su tipo de trabajo) y sobre todo y lo más importante son poco amables en principio con la naturaleza. 


Encontrarse con un resort que sea amigable en todos los sentidos es una excepción que tiene que compartirse y darle su valor. 


Pinknick tuvo una sesión familiar en las playas de la Riviera con huéspedes de este hotel, y la verdad quedé bastante feliz y llena de una energía muy especial. Empiezo por decir que el personal del Fairmont Mayakoba fue siempre muy amable, nunca hicieron distinción por ser proveedor (en este caso de fotografía). Todo parece ser más relajado,los bellboys, las chicas de recepción, todo está en orden y te responden con una sonrisa, irónicamente cuando el hotel es -con diferencia- mucho más bello que otros.


La belleza del lugar comienza en los canales que atraviesan el complejo, donde gracias a un paseo en lancha (barcas eléctricas) pueden observarse los manglares que lo rodean, así como aves o algún otro animal originario del lugar. 


El precio por habitación no dista demasiado de otros hoteles, pero la vibra es totalmente diferente y especial. Leyendo acerca del hotel y sus características me enteré que es parte de un acuerdo con el Rainforest Alliance, entre otras, y siendo la tarea principal la de minimización significativa de los impactos negativos que puede general el tener un hotel al lado del mar. 


Todo esto puede traducirse en turismo sustentable y eco-friendly. Esperemos más hoteles den ese paso y sigan el ejemplo del Mayakoba, y aprendamos a estar rodeados de la abundante y mágica naturaleza que tenemos en la Riviera Maya.